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PSICOLOGÍA |
EMOCIÓN | |||||||||||||||||||
Se presentan el diencéfalo y los hemisferios cerebrales,
que son las divisiones que forman el encéfalo anterior. Estas divisiones
llevan a cabo el nivel superior de procesamiento sensorial. En el diencéfalo
y los hemisferios cerebrales convergen gran parte de las señales
recibidas en las divisiones caudales del SNC. También constituyen el
nivel superior para el control de los sistemas efectores - sistemas
motores (somático y visceral) y sistema endocrino-. Además, en el encéfalo
anterior se localizan los sistemas neurales responsables de las emociones,
la motivación, el aprendizaje, la memoria, el pensamiento, el lenguaje,
es decir funciones fundamentales, y en algunos casos exclusivas, del SNC
humano. (Fundamentos Biológicos de la Conducta, Departamento
de Psicobiología, UNED) |
Alguien podría responder a la primera pregunta diciendo que: - Es lo que siento en mi interior- otra persona diría: - Son los sentimientos que me producen alegría, tristeza, enojo, felicidad, melancolía, miedo, sorpresa, malestar, bienestar, etc. La palabra emoción proviene del latín motere (moverse). Es lo que hace que nos acerquemos o nos alejemos a una determinada persona o circunstancia. Por lo tanto, la emoción es una tendencia a actuar, y se activa con frecuencia por alguna de nuestras impresiones grabadas en el cerebro, o por medio de los pensamientos cognocitivos, lo que provoca un determinado estado fisiológico en el cuerpo humano. Charles
Darwin fue el primer científico en señalar que las emociones se han
desarrollado, en su origen, para preparar a los animales para la acción,
en especial en una situación de emergencia. "Darwin divide su obra en 14 capítulos donde conduce al lector por los pasajes de la interpretación de las emociones, partiendo de las ideas de asociación como comunidad intenta explicar este fenómeno a partir de las necesidades básicas para formar grupos de supervivencia, tomando en cuenta las categorías de hábito, acto reflejo, lo hereditario y asociación. Propone el principio de antítesis, donde coloca como ejemplo central la relación gato-perro, donde se ponen en juego impulsos opuestos. Continuando con el principio de acción directa debido a la excitación del sistema nervioso en el cuerpo, basado en la observación en cambios físicos o aparentes en los animales, como son el cambio en el color de cabello, debilitamiento muscular, y la manera de expresar las emociones como son la rabia, el disfrute y el terror, contrastando entre las emociones causadas son expresión aparente como la depresión y los estados mentales. Aborda también el estudio de la emisión de sonidos, ya sea vocales y de otra procedencia, la erección del pelaje en los animales construyendo un sistema de comunicación entre los elementos de cada especie. A lo largo de la obra Darwin realiza un vínculo entre la situación y la manera en que los individuos reaccionan ante ella, tomando como ejemplos el comportamiento de animales domésticos y algunos chimpancés. Analiza el llanto y el gesto de sorpresa en los infantes, el motivo de la secreción lagrimal como preludio para abordar el tema de los estados de ánimo entre los individuos y de esta manera explicar la existencia de sentimientos como el amor, la devoción, y la compasión. Explicados a partir de procesos mentales como la reflexión, meditación y determinación. Concluyendo con las tres manifestaciones principales, lo hereditario, o la adquisición de varias expresiones; el instintivo reconocimiento de las expresiones, en la unidad específica de los seres humanos; y la importancia de realizar lecturas en los gestos para la toma de decisiones. www.universoe.com/salud/resumenes Pues bien, si consultamos un diccionario puede que encontremos una definición como esta: "agitación del ánimo, violenta o apacible, que nace de alguna causa pasajera", también podemos hallar otra que diga, es " el estado de ánimo que oscila entre el placer y el displacer en reacción al objeto que la provoca". Sin embargo, todas las respuestas anteriores pueden ser válidas, ya que la emoción está implicada directamente en la vida afectiva del ser humano; no hay proceso psíquico que no ponga en movimiento la vida afectiva, no hay función que no ponga en ejercicio al mundo de los sentimientos. El estudio del sentimiento o de la vida afectiva, se nos presenta en una gran parte inobservable a nuestra visión; los filósofos y literatos nos hablan de la vida del alma en su mucha complejidad. Lo cierto es que esta es una manera de conocer el alma, por medio de metáforas, de analogías, de semejanzas, etc. Cada
emoción está vinculada a elementos fisiológicos precisos: tanto la
respiración como el tono muscular, el pulso cardíaco, la presión
arterial, la postura, los movimientos y las expresiones faciales. Los
elementos de una emoción son, pues, tres: 1)
Una situación, que genera sentimientos, ideas o recuerdos. 2)
El estado de ánimo consiguiente. 3)
La conmoción orgánica expresada en gestos, actitudes, risa, llanto... Las emociones son experiencias muy complejas y para expresarlas utilizamos una gran variedad de términos, además de gestos y actitudes; también, la podemos catalogar en positivas y negativas así:
La complejidad con la que podemos expresar nuestras emociones nos hace pensar que la emoción es un proceso multifactorial o multidimensional. Pero debajo de esta complejidad subyace un factor común a todas las emociones: cada emoción expresa una cantidad o magnitud en una escala positivo/negativo. Así, experimentamos emociones positivas y negativas en grados variables y de intensidad diversa. Podemos experimentar cambios de intensidad emocional bruscos o graduales, bien hacia lo positivo o bien hacia lo negativo. Es decir, toda emoción representa una magnitud o medida a lo largo de un continuo, que puede tomar valores positivos o negativos. En el lenguaje cotidiano, expresamos nuestras emociones dentro de una escala positivo-negativo y en magnitudes variables, como "me siento bien", "me siento muy bien", "me siento extraordinariamente bien" (intensidades o grados del polo positivo) o "me siento mal", "me siento muy mal", "me siento extraordinariamente mal" (intensidades o grados del polo negativo). En consecuencia, podemos reconocer en toda emoción dos componentes bien diferenciados. Por un lado, un componente cualitativo que se expresa mediante la palabra que utilizamos para describir la emoción (amor, amistad, temor, inseguridad, etc.) y que determina su signo positivo o negativo. Por otro lado, toda emoción posee un componente cuantitativo que se expresa mediante palabras de magnitud (poco, bastante, mucho, gran, algo, etc.), tanto para las emociones positivas como negativas.
(gráfico propiedad de www.biospsicologia.com M.P. González, E. Barrull, C. Pons y P. Marteles, 1998) Según sea la situación que provoca la emoción, escogemos unas palabras u otras como 'amor', 'amistad', 'temor', 'incertidumbre', 'respeto', etc., que, además, señala su signo (positivo o negativo). Y según sea la intensidad de la emoción escogemos palabras como 'nada', 'poco', ' bastante', 'muy', etc. y así, componemos la descripción de una emoción. Decimos, por ejemplo, "me siento muy comprendido" (positiva) o "me siento un poco defraudado" (negativa). EMOCIÓN Y ADAPTACIÓN Los organismos vivos disponen de mecanismos perceptivos que les permiten reconocer aquellos estímulos que son significativos para su supervivencia: para obtener comida, para protegerse de un ataque, etc. Pero la percepción cubre sólo una parte del problema. La percepción tiene como objeto reconocer los estímulos, saber que son. Esto no es suficiente para un ser vivo. Además, necesita saber si esto que ha percibido (que ya ha reconocido) le es útil y favorable para su supervivencia o no. ¿Qué mecanismos tienen los seres vivos para determinar si lo que han percibido es favorable para su supervivencia o no? V. J WUKMUR, (1967) planteó que tales mecanismos son las emociones. La emoción es una respuesta inmediata del organismo que le informa del grado de favorabilidad de un estímulo o situación. Si la situación le parece favorecer su supervivencia, experimenta una emoción positiva (alegría, satisfacción, deseo, paz, etc.) y sino, experimenta una emoción negativa (tristeza, desilusión, pena, angustia, etc.). De esta forma, los organismos vivos disponen del mecanismo de la emoción para orientarse, a modo de brújula, en cada situación, buscando aquellas situaciones que son favorables a su supervivencia (son las que producen emociones positivas) y alejándoles de las negativas para su supervivencia (que producen emociones negativas). Por ejemplo, cuando entramos en una reunión, lo primero que hacemos es reconocer (percibir) a las personas que están en la sala y casi simultáneamente, empezamos a experimentar nuevas emociones relacionadas con la nueva situación. Si lo que sentimos es positivo y agradable significa que nuestro mecanismo emocional valora que la situación, lo que allí ocurre, es favorable para nuestra supervivencia (negocios, afecto, conocimientos, etc.). Por el contrario, si nos sentimos mal, inquietos, forzados, etc., significa que nuestro mecanismo emocional cree que la situación puede perjudicarnos. Esta valoración emocional se realiza mediante mecanismos físico-químicos muy diversos dependiendo de la complejidad del organismo. Un organismo unicelular posee mecanismos simples para evaluar si una situación o estímulo le es favorable o desfavorable, mientras que un mamífero, por ejemplo, posee mecanismos emocionales mucho más complejos, en los que su sistema nervioso juega el papel fundamental. Con la aparición y desarrollo del córtex, los procesos cognitivos participan de forma fundamental en la elaboración de las emociones. En particular, la importancia del neocórtex en la especie humana es tal que, los procesos cognitivos determinan en gran medida nuestras emociones. Pero el hecho de que el córtex y neocórtex participen en la elaboración de las emociones no significa que sea de forma consciente. La elaboración de las emociones es un proceso no voluntario, del que se puede ser sólo parcialmente consciente. A menudo se habla del control emocional o de controlar las emociones como una habilidad necesaria para el buen desarrollo de nuestras relaciones sociales. En este caso, controlar las emociones significa que uno sea capaz de no mostrar las emociones que está experimentando. Es decir, no tenemos control sobre la emoción misma sino sobre su manifestación externa. En definitiva, queremos decir que, por medio de la emoción, un organismo sabe, consciente o inconscientemente, si una situación es más o menos favorable para su supervivencia. La emoción es el mecanismo fundamental que poseen todos los seres vivos para orientarse en su lucha por la supervivencia.( M.P. González, E. Barrull, C. Pons y P. Marteles, 1998) En la psicología contemporánea se trata de analizar los contenidos anímicos por las diferentes manifestaciones orgánicas. Algunos pueden llamarlas impulsos, sensaciones, etc. El Dr. José Antonio García Higuera Psicólogo Clínico de Madrid- España dice acerca de las emociones que: " Asociadas con las emociones se dan tres componentes principales, las cogniciones, las sensaciones corporales y las conductas emocionales. Las relaciones entre ellas han sido objeto de diversas interpretaciones y teorías. Los cognitivistas consideran como hecho fundamental y que las cogniciones disparan las emociones". Las sensaciones
corporales pueden jugar un papel similar al de las cogniciones, y determinadas sensaciones pueden provocar emociones". (www.cop.es/colegiados/
M00451/teoría. html). Los terapeutas cognoscitivos,
como Aaron Beck, Albert Ellis y Donald Meichenbaum, insisten, por eso, que
en muchas circunstancias son los pensamientos los que determinan los
sentimientos. En
psicoanálisis también dice al respecto, es cierto que las respuestas
emocionales, en su mayoría, se generan inconscientemente. Freud tenía
razón cuando describió la conciencia como la punta del iceberg mental. A la segunda pregunta responden algunos investigadores que tienen evidencia persuasiva de que al menos seis sentimientos se experimentan en todos los seres humanos de todo el mundo: alegría, ira, enojo, miedo, sorpresa y tristeza (Ekman, 1982). Varias otras como interés, verguenza, desprecio, culpa, etc. que también pueden ser universales (ekman,1982, e Izard, 1982). NATURALEZA DE LAS EMOCIONES Las emociones están constituidas por componentes subjetivos, conductuales y fisiológicos.
El investigador
Gregorio Marañón del Colegio de Madrid y la Fundación que lleva su
nombre en los estudios del Dr. Marañón habla acerca de los
mecanismos de la emoción y sus mecanismos fisiológicos y dice: "El
corazón del habitante más tranquilo del globo se estremece por lo menos
tres veces cada día", escribía Gregorio Marañón, en un artículo
publicado en el número IX de la revista Voluntad, el 15 de marzo de 1920,
titulado "La Emoción", en el que el joven investigador exponía
su teoría acerca del conocimiento científico de la fisiología de la
emoción. Unas ideas que han sido confirmadas en lo esencial en numerosos
descubrimientos posteriores. Marañón
se preguntaba en su artículo que por qué, siendo uno de los problemas más
interesantes de la vida humana, "se ha tardado tanto tiempo en
enfocarlo experimentalmente". Así, recordaba que los intentos de los
filósofos griegos para desentrañar la esencia del acto emotivo
resultaron casi nulos. Sólo destacó a Aristóteles, que "veía ya
claramente que lo que distingue a la emoción de toda sensación o idea no
emotiva es que en aquélla, en la emoción, participan modificaciones del
organismo (temblor, escalofrío, sudor, etc.) que no existen en éstas".
Esto y nada más se ha añadido a este concepto, subrayaba Marañón. En cualquier tipo de emoción (alegría, dolor, miedo, impaciencia, etc.) hay una modificación orgánica compuesta por fenómenos musculares, circulatorios, secretorios y viscerales. "Esas modificaciones orgánicas, que constituyen el elemento común de todos los estados emotivos, se deben a la secreción súbita, en la sangre, de determinados elementos químicos elaborados por las glándulas llamadas de secreción interna o endocrinas". El científico concluía que estas glándulas "son, principalmente, el tiroides, las suprarrenales y la hipófisis". Marañón analiza las aportaciones teóricas y experimentales formuladas por otros científicos en los años previos a la publicación de su artículo La emoción. Así, "algunos investigadores, como el fisiólogo americano Cannon, han podido demostrar, en el animal, que, en efecto, esas secreciones glandulares irrumpen en gran cantidad en la sangre durante los momentos de intensa emoción". Marañón demostró, analizando la sangre de los aviadores, la influencia que la emoción del vuelo ejerce sobre la cantidad del azúcar sanguíneo, factor dependiente, en gran parte, de la actividad de dichas glándulas. También demostró "la producción de las modificaciones orgánicas de la emoción, pero sin emoción, mediante la inyección de adrenalina".(Javier Escudero, DiarioMedico.com, 1999) Investigaciones más recientes como la de la University of Wisconsin-Madison por el National Institutes of Health de Marzo del 2000 en "la primera gran conferencia científica que cubría el espectro de la investigación cuerpo-mente- desde el mundo social en que vivimos a las moléculas de las que estamos hechos - (donde) investigadores punteros en psicología, ciencias sociales, neurociencia, microbiología y medicina (exploraron) cómo el estado mental, las emociones y las relaciones sociales conforman la salud y la enfermedad humanas".De *Network on Mind-Body Interactions*. El neurólogo y filósofo Antonio Damasio fue ponente en la conferencia. Investiga la neurobiología de la mente. Autor de "The Feeling of What Happens: Body and Emotion in the Making of Consciousness" (1999) y "Descartes' Error: Emotion, Reason, and the Human Brain" (1994). fisiología de la emoción Joseph LeDoux busca una explicación biológica de nuestras emociones: "Mi investigación de laboratorio trata de comprender los fundamentos biológicos de las emociones como el miedo. El miedo es una emoción particularmente importante para dilucidar a nivel neuronal dado que las disfunciones en el procesamiento del miedo están en la base de los llamados desordenes de ansiedad, que son prevalentes en la sociedad moderna". De *Joseph E. LeDoux Research Description*. Es autor de "El cerebro emocional" (1999). Los circuitos "Inteligencia Emocional" existentes entre el sistema límbico y la corteza prefrontal implican que las señales de emoción intensa -ansiedad, ira y otras similares- pueden crear interferencias nerviosas saboteando la capacidad de la corteza prefrontal (lóbulo prefrontal) para mantener la memoria operativa. Es por eso que cuando nos sentimos emocionalmente alterados decimos que no podemos "pensar correctamente". La perturbación emocional constante puede crear carencias en las capacidades intelectuales de un niño, deteriorando su posibilidad de aprender. Estas carencias son detectadas en niños agitados, impulsivos, ansiosos, a menudo alborotadores y conflictivos, mediante mediciones neuropsicológicas, y a pesar que muchos posean un elevado potencial intelectual (CI), tienen el mayor riesgo de padecer problemas como fracaso académico, alcoholismo y criminalidad, no porque su intelecto sea deficiente sino porque su control sobre la vida emocional está deteriorado. Por tanto, los circuitos "IE" mencionados anteriormente, son los que vienen a expresar el procesado de la experiencia a lo largo de la infancia. "A las emociones les incumbe la racionalidad. En la interacción entre sentimiento y pensamiento, la facultad emocional guía las decisiones momentáneas, trabajando en colaboración con la mente racional, permitiendo o imposibilitando el pensamiento mismo."
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