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Anatomía del ojo.

Comparación de la función visual y la cámara
fotográfica.

El oído y su triple división: 1) oído externo; 2) oído
medio; 3)oído interno.

Anatomía del oído.

Anatomía interna del oído y sus tres
huesos:1.)Martillo; 2)Yunque; 3) Estribo.

Proceso del sonido y el sistema auditivo
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Los procesos
sensoriales se componen principalmente por:. Sensación, Percepción y Conciencia. La sensación es el proceso por el cual se detectan,
identifican y regulan los estímulos y, solamente da a conocer o llevar la
información. La percepción es la interpretación de la información. La
conciencia es experiencia mental interna de una persona, es el
"darse cuenta", entre esas experiencias internas
puede darse la experiencia mental junto a los procesos fisiológicos
corporales.
Vale la pena tener en
cuenta que a los seres humanos se les atribuyen generalmente menos
procesos sensoriales de los que tienen. Varias descripciones de los
procesos sensoriales humanos se refieren a "cinco sentidos
básicos", pero probablemente resulte más adecuado referirse a
" siete básicos", y comprender además que cada uno de éstos
tiene subcategorias. Los siete sentidos básicos mencionados son: visión,
audición, olfato, gusto, tacto, equilibrio y sentido muscular.
Siempre ocurren una
determinada secuencia de eventos en la actividad sensorial. En
primer lugar, deben presentarse algunos estímulos adecuados al tipo de
receptor sensorial, con la intensidad suficiente para que puedan ser
recibidos. Las señales se captan por medio del "receptor"
( terminal nervioso especializado para tal fin) y se transmiten a través
del Sistema Nervioso Periférico Sensorial ( o Somático) hacia
el cerebro. La señal activa una parte determinada del cerebro la cual es
registrada como una secuencia. O sea, que hasta que la señal no
llegue al cerebro, no ocurre la sensación.
La mayor parte de los
receptores sensoriales están ubicados de tal forma que se
encuentran resguardados dentro del organismo.
Cada proceso sensorial
tiene un rango limitado de recepción. Las capacidades sensoriales humanas
son por lo general, muy buenas aunque algunas veces las capacidades de
otros organismos las sobrepasen. Cuando los estímulos ocurren fuera del
rango de recepción, el organismo no los registra.
Como se dijo
anteriormente, el estímulo debe ser los suficientemente fuerte para que
ocurra la recepción. El nivel necesario de intensidad se denomina "umbral".
Es bueno distinguir entre umbrales que se necesitan para revelar
la presencia o ausencia de un estímulo o para detectar un cambio en la
intensidad del mismo.
Clases de umbrales: umbral
absoluto, umbral diferencial. El umbral absoluto es el mismo nivel
de un estímulo, en el cual se puede detectar correctamente la presencia o
ausencia del estímulo, en el 50% de los casos. El umbral
diferencial, es la mínima variación en el valor de un
estímulo, la cual puede identificarse correctamente como un cambio;
también se conoce como diferencia apenas perceptible.(Ver cuadro
abajo)
En ocasiones, cuando se
compara con las circunstancias normales, el estímulo está en su nivel
desacostumbrado. En la mayor parte de estos casos, al parecer, los
seres humanos son capaces de hacer ajustes y adoptar patrones de
comportamiento que les permite adaptarse al nuevo estímulo
existente, este proceso se le llama "adaptación
sensorial".
Cuando el estímulo
(mecánico, químico, electromagnético, luminoso, etc) es captado por el
receptor, su energía se transforma en un potencial de acción
al que llamamos "transmisión" de la señal.
Naturalmente que el nivel de energía que llega deberá estar al menos en
el "umbral absoluto" antes de que pueda ocurrir la
transmisión.
Hay algunas teorías
con respecto a la recepción sensorial, que indican que el estímulo debe
tener algún valor mínimo inmodificable para su umbral absoluto y algún
grado o nivel constante de cambio para su umbral diferencial. Pero,
trabajos posteriores han demostrado que tales conceptos son relativamente
ingenuos. Los valores de los umbrales absolutos, así como los de los
umbrales diferenciales, pueden variar de acuerdo a diversas condiciones
que pueden ser internas o externas.
Intensidad del estímulo.
TIPOS DE PROCESOS SENSORIALES
En el ojo, los receptores sensibles se
estimulan al recibir la luz, que consiste en energía radiante
propagada en forma de ondas. La luz se propaga a través de ondas
electromagnéticas, en ellas se distingue su longitud y su
intensidad. La longitud está relacionada con las vibraciones y la
intensidad con la amplitud de la vibración.
Las diferentes longitudes de onda dan
lugar a un amplio espectro de la luz que el ojo humano sólo es
sensible a una zona limitada situada aproximadamente entre 360 y 700nm
(nanómetros). En este espectro visible las distintas longitudes de
onda producen diferentes percepciones de color.
La luz tiene tres propiedades: color,
brillantez y saturación.
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Color (Matiz)
Es una propiedad de la luz que debe sus características a la
longitud de onda a que esta es emitida.
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Brillantez
Mediante la brillantez se determina lo claro u oscuro del color,
se trata de la dimensión de tonos y sombras determinados por la
amplitud de la onda y que se percibe en términos de intensidad del
color. Una gran amplitud se relaciona con tonos brillantes mientras
que los tonos oscuros se deben a ondas de escasa amplitud.
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Saturación
Este concepto se relaciona con la pureza del color y físicamente,
se basa en la homogeneidad de la radiación, es decir si
toda la radiación es de una sola longitud de onda
el color producido se dice que está saturado. Un color no
saturado ( fruto de varias combinaciones de longitudes de onda) al
mezclarse con otros colores produce un tono grisáceo.
ORGANIZACIÓN Y ANATOMÍA VISUAL
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El Ojo : El ojo es una esfera
compuesta básicamente por tres tipos de capas: la esclerótica, la
coroides y la retina. En líneas posteriores se describen cada una de
ellas, así como sus prolongaciones y otros elementos del ojo que
juegan un papel relevante en el proceso de la visión.
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La
Retina: Superficie sensible a la luz que recibe la imagen.
Se encuentra en contacto con la coroides y podría decirse que la
cubre hasta el iris. En ella se proyectan invertidas las imágenes y
de ahí se trasmiten al sistema nervioso central. La retina contiene
los neuroreceptores sensibles a la luz: los conos y los bastones. De
ella parte el nervio óptico por lo que se dice que es una extensión
del mismo.
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La
Esclerótica: Es la capa que recubre el globo ocular, con
excepción del frente. Es una membrana fibrosa, opaca y resistente
para protección del ojo (el blanco del ojo).
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Bastones:
Al igual que los conos, son elementos fotosensibles pero solamente a
la presencia o ausencia de luz --sensaciones acromáticas (Blanco,
negro y gris)-- y a estímulos luminosos. Hay aproximadamente 130
millones de bastones en la retina. La mayoría de los bastones se
encuentran distribuidos en la periferia de la retina.
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Conos:
Son elementos fotosensibles los cuales son los responsables de las
sensaciones cromáticas (colores) y de la agudeza visual y sensibles a
estímulos luminosos de niveles altos. Existen 7 millones de conos
distribuidos en toda la retina. Sin embargo, la mayoría de los conos
se concentra en la parte central de la retina denominada fóvea.
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Fóvea:
Es una zona de la retina, ubicada en el área central y que
resuelve la imagen con el mayor detalle y con color. En la fóvea se
encuentran la mayor parte de los conos (5,000,000 de conos y casi ningún
bastón). Ordinariamente la más pequeña área de sensibilidad de la
fóvea es para el verde, luego el rojo, después el amarillo y el
azul. Muchas de las acciones de la visión ocurren en ella.
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Punto
ciego: El punto en donde inicia el nervio óptico en la
retina se le denomina punto ciego. Se le denomina así ya que en este
punto no existen conos ni bastones por lo que en él no se pueden
experimentar sensaciones-percepciones visuales.
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Nervio
óptico: El nervio óptico conduce el estímulo visual del
ojo hacia el cerebro pero en forma de energía nerviosa, habiéndose
transformado la energía radiante en ésta.
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Pupila:
Consiste en una abertura transparente, en el centro del iris, cuya
función es regular la entrada de luz que se proyecta en la retina.
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Cristalino
(lente): Lente semirígido de membranas claras colocado
inmediatamente detrás del iris, cuya función es la creación de imágenes.
El cristalino también recibe el nombre de lente.
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Córnea:
Es una prolongación de la esclerótica, es transparente y también
cumple con la función de protección del ojo, pero en la zona
frontal; no contiene vasos sanguíneos.
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Coroides:
Es una membrana delgada, aterciopelada, con células de pigmento negro
que se encuentra en contacto con la esclerótica. Su función es
evitar la degradación por la luz extraviada o reflejos internos de la
imagen formada.
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Iris:
El iris es una lámina opaca y circular, colocada detrás de la córnea
y rodeando la pupila. Constituye una prolongación de la coroides y
puede variar de pigmentos (ésta estructura es la que diferencia el
"color de ojos": negros, cafés, verdes, azules, etc.).
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Músculos
oculares: Los músculos que sujetan el ojo controlan sus
movimientos de manera simultánea a los dos ojos.
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Músculos
ciliares: Los músculos ciliares
controlan el enfocamiento, por lo que se activan cuando se mira
objetos que se encuentran más cerca que 6.5 metros.
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Conjuntiva:
Es una membrana delgada y transparente, continuación de la piel
facial que cubre el frente del ojo.
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Humor
acuoso: El globo ocular tiene dos cámaras, el humor acuoso
que es un líquido claro, llena la cámara frontal y el humor vítreo
llena la cámara posterior.
Disfunciones Visuales:
Existen varias disfunciones visuales bastante comunes. Una de las
más comunes es la ceguera total, la que resulta de lesiones
traumáticas en el tejido del sistema nervioso o por enfermedades
congénitas; la incapacidad para identificar los rojos y los verdes
(daltonismo), la miopía, la hipermetropía y astigmatismo son
disfunciones en las cuales los rayos luminosos no se enfocan correctamente
en la retina, éstas últimas son corregidas con anteojos, lentes de
contacto o con cirugía. ORGANIZACIÓN
Y ANATOMÍA DE LA AUDICIÓN El
sentido del oído es otro de los sistemas que nos pone en relación
directa con nuestro entorno, relación que por una parte obtenemos la
información que nos permite desenvolvernos e interactuar con el
medio ambiente y nos capacita para el intercambio comunicativo con los
demás seres. El tipo de
estímulos que pone en marcha el mecanismo de la audición está compuesto
por vibraciones u ondas sonoras. Los sonidos son pues
vibraciones que se transmiten a través del aire y que al estimular
las fibras nerviosas del oído generan impulsos. Cuando tales impulsos
después de recorrer las vías auditivas, alcanzan su área de
proyección situadas en los lóbulos temporales dan lugar a la percepción
del sonido. Las ondas sonoras o
vibraciones se propagan a través del aire ( y también de otros
elementos). Constan de tres propiedades que son: frecuencia,
amplitud y timbre, lo que confiere al sonido percibido distintas
características.
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Frecuencia
Cantidad de ondas sonoras por segundo que determinan el tono
que la persona oye. La frecuencia se expresa en "ciclos por
segundo" (cps) y corresponde al número de
oscilaciones de la onda en una unidad de tiempo, "el
segundo". Una frecuencia elevada da lugar a sonidos
agudos, en cambio, la frecuencia baja da lugar a sonidos graves. El
oído humano es sensible a un margen de frecuencia entre 20 y 20
000 cps, mientras que ciertos animales como el perro captan
frecuencias más elevadas.
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Amplitud
Representa la cantidad de energía en cada onda medida por
la altura de la misma y determina la intensidad del sonido. Su
sonoridad de expresa en "decibeles" (db) y
está relacionada con la amplitud de la onda sonora y la energía que
transporta. Una conversación normal puede tener 60db, mientras
que el ruido producido por un tren subterráneo
corresponde a 110db. Alrededor de 120db la percepción auditiva
es dolorosa y aturde a tal punto que se distorsiona. La
intensidad mínima audible para el oído humano se sitúa entre
10-20db.
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Timbre
Es un atributo del tono y está relacionado con la pureza y
combinación de éste ya que la mayor parte de los tonos ( al
igual que sucede con los colores) no son puros sino
combinaciones de ellos. El timbre es la cualidad del sonido que
permite distinguir dos sonidos de igual tono emitidos por distintos
instrumentos.
El aparato auditivo se suele
considerar en una triple división del oído: Oído externo,
oído medio y oído interno.
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Oído Externo
El oído externo es la parte del aparato auditivo que se
encuentra en posición lateral al tímpano. Comprende la oreja y el
conducto auditivo externo, que mide tres centímetros de longitud. El
pabellón de la oreja nos ayuda a determinar de donde procede el
sonido. El canal auditivo (donde se puede acumular la cera) funciona
como un conducto para el sonido.
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Oído Medio
El oído medio se encuentra situado en la cavidad timpánica
llamada caja del tímpano, cuya cara externa está formada por el tímpano,
que lo separa del oído externo. Incluye el mecanismo responsable de
la conducción de las ondas sonoras hacia el oído interno. Es un
conducto estrecho, que se extiende unos quince milímetros en un
recorrido vertical y otros quince en recorrido horizontal. La
impedancia del oído es mucho más alta que la del aire y el oído
medio actúa como un transformador adaptador de impedancias que mejora
la transferencia de potencia. Hay una cadena formada por tres huesos
pequeños y móviles que atraviesa el oído medio. Estos tres huesos
reciben los nombres de martillo, yunque y estribo. Los tres conectan
acústicamente el tímpano con el oído interno, que contiene un líquido.
El tímpano o membrana timpánica: forma una superficie tensa, como la
piel de un tambor, que convierte el sonido en vibración.
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Oído Interno
El oído interno, o laberinto, se encuentra en el interior del
hueso temporal que contiene los órganos auditivos y del equilibrio.
Está separado del oído medio por la ventana oval. El oído interno
consiste en una serie de canales membranosos alojados en una parte
densa del hueso temporal, y está dividido en: cóclea (en griego,
"caracol óseo"), vestíbulo y tres canales semicirculares.
Estos tres canales se comunican entre sí y contienen un fluido
gelatinoso denominado endolinfa. El oído interno o cóclea: por su
forma, también se le llama caracol; está lleno de líquido. Está
formado por células muy sensibles, llamadas células ciliadas, que
tienen una prolongación muy fina en la parte superior. Estas células
ciliadas tienen una función muy importante en la audición. El
vestíbulo: contiene las delicadas células que nos proporcionan un
sentido del equilibrio. El nervio acústico, que va de la cóclea al
cerebro.
 
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